Seguir por email

martes, 30 de septiembre de 2014

El lado oscuro de los endulzantes artificiales

El 17 de Septiembre de este año fue publicado en la revista científica Nature un artículo que, como muchos otros antes, comprueba que los endulzantes artificiales promueven la intolerancia a la glucosa, que es el inicio de la diabetes, al alterar la flora intestinal, es decir, las bacterias que viven en nuestro sistema digestivo (que dicho sea de paso, son mayores en cantidad que nuestras propias células, de hecho, tenemos 10 veces más bacterias que células humanas). En este estudio se demostró empíricamente (con experimentos), que los endulzantes alteran nuestras bacterias amigas del sistema digestivo, y que este hecho produce una alteración en nuestra capacidad de manejar la glucosa (azúcar) de los alimentos. Éste es el mecanismo por el cual se propensa la Diabetes.
Además, como bonus track, les cuento que hay otro estudio llamado “Of microbes and meals, The health consequences of dietary endotoxemia”, publicado en Abril del 2012, hecho por la Universidad de Colorado en Estados Unidos, que demuestra que la ingesta de comida alta en grasas animales y azúcares produce alteración de la flora bacteriana intestinal, y esto genera una entrada de moléculas llamadas Lipopolisacáridos bacterianos desde el intestino hacia la sangre, generando una respuesta del sistema inmunológico, INFLAMACIÓN, y que esto también se asocia a Diabetes, obesidad y enfermedades cardiovasculares.
También les cuento que los endulzantes artificiales estimulan el hambre, ya que al ser dulces, nuestro cuerpo piensa que es azúcar y libera Insulina, la hormona que se encarga de procesar el asúcar y carbohidratos. Así lo explica el estudio "Oral simulation with aspartame increases hunger" publicado por Tordoff y Alleva en 1990. Incluso este endulzante se asocia con los siguientes efectos secundarios: Depresión, convulsiones y dolores de cabeza.
Por lo tanto, queridos amigos, la fruta es nuestro mejor dulce. Yo recomiendo a mis pacientes no endulzar los líquidos, beber abundante agua en lugar de jugos y bebidas y evitar todo lo dulce que no sea natural. 
Consumir 1 cucharadita de miel al día, sin calentarla excesivamente es beneficioso para la salud.

Les dejo el link de los estudios, y para los que se interesen en leerlos completos se los puedo enviar.
Artificial sweeteners induce glucose intolerance by altering the gut microbiota
Jotham Suez, Tal Korem, David Zeevi, Gili Zilberman-Schapira, Christoph A. Thaiss, Ori Maza, David Israeli, Niv Zmora, Shlomit Gilad, Adina Weinberger, Yael Kuperman, Alon Harmelin, Ilana Kolodkin-Gal, Hagit Shapiro, Zamir Halpern, Eran Segal & Eran Elinav.
AffiliationsContributionsCorresponding authors
Nature (2014) doi:10.1038/nature13793
Received 27 March 2014 Accepted 28 August 2014 Published online 17 September 2014

Of Microbes and Meals: The Health Consequences of Dietary
Endotoxemia
Caleb J. Kelly, MS, RD1, Sean P. Colgan, Ph.D.1, and Daniel N. Frank, Ph.D.2,3
1Mucosal Inflammation Program, Department of Medicine, University of Colorado School of
Medicine, Aurora, CO USA 80045
2Division of Infectious Diseases, Department of Medicine, University of Colorado School of
Medicine, Aurora, CO USA 80045
3Microbiome Research Consortium, University of Colorado School of Medicine, Aurora, CO USA
80045

Testimonio de un paciente - Terapia Neural

En Febrero de 2014, estacionando mi motocicleta tuve que hacer un esfuerzo muscular extremo para sostenerla y evitar que se me fuera al suelo. Esto derivó en una lesión importante de mi brazo, hombro, plexo solar y hasta la escápula de mi lado izquierdo, con distensiones musculares múltiples y compromiso de los nervios involucrados.
Las molestias eran continuas, con parestesia en la mano y codo e incomodidad para mantener posiciones (por ejemplo, sentado frente al computador) y sobre todo, para dormir; tenía que estar constantemente moviendo el brazo y buscando posiciones distintas, pero ello solo aliviaba las molestias por un tiempo corto.
Acudí al traumatólogo, quién me indicó que se trataría de una recuperación larga y me indicó Lyrica (para las molestias neuropáticas) y 10 sesiones de kinesiterapia, las que realicé durante 6 semanas.
Habiendo transcurrido casi 3 meses desde la lesión y con el tratamiento señalado, las molestias habían disminuido muy poco. En el control con el traumatólogo, éste me señaló que la recuperación (especialmente de los nervios comprometidos, que debían reconectarse en forma natural) me iba a tomar unos 6 meses en total.
En ese momento y con un poco de escepticismo, me contacté con la Dra. Berenice Riquelme, quién me indicó que una terapia neural podía tener un buen resultado en mi caso. Me hizo una entrevista para visualizar posibles “campos interferentes” y determinó que me inyectaría Procaína en las amígdalas (4 puntos) y en el “ganglio estrellado”; yo solo hice mi acto de fe y procedió con la intervención. Adicionalmente, me indicó que consumiera Aceite de Coco Virgen, prensado en frío, pues contribuía a la regeneración de las conexiones nerviosas.
Entre 1 y 2 semanas posteriores a esto, la recuperación fue realmente increíble; las molestias cedieron, mejoró notablemente la movilidad y, especialmente, pude empezar a hacer mi vida más normal y dormir incluso sobre mi lado izquierdo. A los 3 meses de la lesión ya tenía una recuperación prácticamente completa, en circunstancias que la medicina tradicional me había augurado mínimo 6 meses; realmente asombroso.
No entendí mucho (ni tampoco pretendía entenderla en detalle) la lógica de la terapia pero, al parecer, en mi caso se generó como un “desbloqueo” a nivel neuronal que derivó en una recuperación solo calificable de fantástica y, lo más importante, es que fue una respuesta de mi propio cuerpo para sanar el área afectada. Hoy, 7 meses después de la lesión, estoy completamente recuperado y sin secuelas.
Y, como un regalo adicional, noté una cierta mejora en mi memoria, lo que a mi edad se agradece sin lugar a dudas. La Dra. Berenice me indicó que se debía a las propiedades del Aceite de Coco, razón por la cual lo sigo consumiendo de forma habitual.
      

C.R.G., 60 años.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Mi historia

Hoy les voy a mi historia y porqué quise entrar en el mundo de las medicinas complementarias.

Desde pequeña fui un poco enfermiza. Al principio, con la introducción de la leche artificial, comencé con reflujo, es decir, vomitaba la leche. Luego de niña me daban muchas amigdalitis en el año, y siempre sufría de problemas digestivos, diarreas, nauseas, distensión abdominal, etc. A los 12 años me diagnosticaron intolerancia a la lactosa, la cual mejoró después de un tiempo, y como me encantaba la leche y todos los lacteos, volví a tomar leche. A los 16 años comencé con colon irritable y me daban episodios terribles de diarrea con mucho dolor abdominal que se intercalaban con estreñimiento. Entonces tuve que comenzar a tomar medicamentos para el dolor abdominal. Yo me alimentaba bastante saludable, era lo que yo pensaba. A los 19 años comencé con Reflujo Gastroesofágico, es decir, sentía acidez subir desde la boca del estómago hacia el esófago, tenía mucho meteorismo (gases) y a veces se me devolvía el contenido gástrico hacia la garganta. Era terrible! Entonces fui a una gastroenteróloga que me mando a hacer una endoscopía digestiva alta y me recetó antiácidos (Omeprazol, y luego Lansoprazol), y como yo estudiaba medicina, yo sabía que tendría que tomar esos medicamentos el resto de mi vida. Unos años después comencé con Depresión, y por supuesto entré en el Auge y me mandaron a psiquiatra y psicólogo. Estuve como 2 años en tratamiento con antidepresivos de todo tipo y nunca mejoraba, siempre estaba funcionando a media máquina. En un momento me dio una crisis muy fuerte, incluso me hospitalizaron, y el psiquiatra que me evaluó me diagnosticó trastorno bipolar. Me llenó de anticonvulsivantes y otros medicamentos (que era lo indicado para esos casos) y me dijo que esto era incurable, nuevamente tendría que tomar más medicamentos por el resto de mi vida! A esas alturas ya tomaba como 4 medicamentos para el trastorno bipolar, uno para el reflujo y 2 para el colon irritable (y aún así tenía dolores y problemas de tránsito intestinal). Es en ese momento que decidí tomar las riendas del asunto y buscar otras alternativas, no podía ser que tuviera que vivir tomando pastillas! Así que le pedí ayuda a una hermana de mi madre que es terpeuta en Reiki y Biomagnetismo. Ella me evaluó y decidió consultar con un colega terapeuta que hacía una terapia de tipo "energética". Luego de 3 meses, habiendo hecho la terapia con este terapeuta energético, que lo que hace es ayudarte a ver la vida desde otra perspectiva y darte cuenta de que eres tú mismo el que crea la enfermedad, me sentía muchísimo mejor y comencé a disminuir los medicamentos del psiquiatra. Él se enfureció conmigo y me dijo que no podía dejar los medicamentos porque me volvería a dar una crisis. A pesar de eso, seguí mi intuición y finalmente los dejé. Eso fue en el año 2009, y hasta el día de hoy, nunca más he tenido síntomas de depresión ni de trastorno bipolar. Y fue en ese tiempo que me di cuenta de que la medicina que yo estaba estudiando está MUY limitada, ¿como era posible que yo tuviera que tomar pastillas para siempre? ¿cómo era posible que yo logré sanarme de una depresión de 2 años y un supuesto trastorno bipolar sin pastillas ni psicólogos? ¿y porqué existen las especialidades médicas? ¿como pretendemos ayudar al paciente si lo partimos en pedacitos? yo me llevo el cerebro, tú el corazón, el otro los pulmones y así sucesivamente....el cuerpo es uno solo y está todo conectado! no lo podemos dividir, no lo podemos tratar como si fuera una máquina con partes desarmables, somos seres vivos!
Bueno, ahí comenzó mi camino hacia las medicinas complementarias.
Primero estudié Reiki con mi tía. Luego, después de graduarme de médico, me metí a un diplomado en la Universidad Mayor, de Homotoxicología, que hoy se llama Medicina Biorreguladora y luego me interesé por la Terapia Neural, que también es un tipo de medicina Biorreguladora, pero con otro método. Ahora estoy en proceso de aprender más de nutrición para complementar mejor la terapia, ya que sin nutrientes, es más dificil reparar y regenerar los tejidos. Es un mundo gigantesco el de las medicinas complementarias, uno nunca termina de estudiar, porque somos seres tan complejos!
Bueno, continuando con mi historia de salud, cuando estaba estudiando medicina biorreguladora, nos enseñaron que la leche y los lácteos no son saludables, porque generan una respuesta inmunológica en el tubo digestivo, lo que hace que se inflame permanentemente. Nos enseñaron sobre una enfermedad llamada Síndrome de inflamación de las mucosas, que consiste en síntomas digestivos, respiratorios o urinarios (ya que todos esos órganos están recubiertos por mucosas, que es como la piel que hay por dentro) y me di cuenta de que yo tenía muchos de esos síntomas. Y lo primero que había que hacer era suspender el consumo de lácteos y otros alimentos inflamatorios, como el azúcar, el trigo y otros. En ese momento decidí hacer ese cambio de alimentación para probar que pasaba, y además me tomé el kit desintoxicante (unos medicamentos biorreguladores que ayudan a desintoxicar el cuerpo). Y para mi sorpresa, en pocas semanas comencé a notar que muchos de mis síntomas estaban desapareciendo! Desde el reflujo, el colon irritable, los dolores de cabeza (olvidé mencionar que tenía cefalea tensional) y hasta mis dolores de rodillas! bajé de peso y me sentía increíble! Así que comprobé en carne propia lo efectiva que es la medicina biorreguladora. Hoy en día no tomo ningún medicamento y soy feliz!
Bueno, esa es mi historia...y el porqué creo que las medicinas complementarias en ocasiones son mejor opción que la medicina convencional. Digo en ocasiones porque, por ejemplo, en casos de urgencias o traumas, la medicina convencional es la mejor opción, tenemos muy buenas herramientas en esos casos. También los exámenes de diagnóstico de la medicina convencional ayudan mucho. Eso lo rescato y por eso creo que el ideal e integrar todas las herramientas disponibles y elegir la mejor, o las mejores para cada paciente.

Como siempre, bendiciones a todos y cualquier duda la responderé con mucho gusto!